Biblioteca

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Historia

La formación de la colección de nuestra biblioteca se remonta a los orígenes del instituto del cual forma parte. El 21 de junio de 1905 se crea la Sección de Historia perteneciente a la Facultad de Filosofía y Letras, el objetivo era reunir importantes fuentes para futuros estudios históricos y comenzar una colección de publicaciones documentales. Estos propósitos enunciados constituyen el antecedente más remoto de los planes de localización y divulgación de las fuentes escritas de la historia nacional.

La edición de las primeras publicaciones comenzó en 1908 y hasta 1921 se fue dando cumplimiento al plan editorial elaborado; a fines de ese año Emilio Ravignani asume como director de la Sección de Historia, la cual cambia de nombre por el de Instituto de Investigaciones Históricas. La nueva gestión mantuvo el rumbo trazado aumentando considerablemente los proyectos y la producción. A las series documentales, entre las que se destaca “Asambleas constituyentes argentinas” editada entre 1937 y 1939, se agregaron otras importantes publicaciones. También se inicia, en 1922, el Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas, el cual continua hasta el presente bajo el título de Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”.

Entre los nuevos objetivos se establece la necesidad de vincularse con personas e instituciones similares del país y del extranjero; el Boletín mencionado, que se editó sin interrupciones por más de veinte años, fue el principal medio de conexión e intercambio por lo cual la institución ganó prestigio en el exterior y condujo a un incremento del acervo bibliográfico y documental por donaciones y canje.

Por otra parte, el material erudito reunido a través de búsquedas en archivos nacionales y extranjeros, así como los elementos bibliográficos obtenidos, eran utilizados por profesores y alumnos del país y del extranjero. Varios historiadores de renombre elaboraron sus tesis doctorales en el ámbito del instituto iniciando una práctica que se mantiene y por la cual la biblioteca obtiene, en la mayoría de los casos, la donación del producto de las investigaciones realizadas.

En la década del cuarenta ya existía un fondo bibliográfico considerable, el cual fue enriquecido con la incorporación de la biblioteca personal del Dr. Ravignani, luego de su fallecimiento en 1956. Con posterioridad se recibieron importantes donaciones, tanto de instituciones nacionales e internacionales como de bibliotecas particulares.

A través de esta breve reseña se puede apreciar que el nivel de excelencia alcanzado en el Instituto durante las primeras cuatro décadas constituye la base del prestigio que la actual gestión mantiene, otorgando a la biblioteca un lugar destacado dentro de los proyectos institucionales.

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